The Breakers es uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Estados Unidos. Por sus pasillos caminaron personalidades como Eleanor Roosevelt y Harry Truman. Hospedarse allí es una experiencia atemporal en la que la belleza y el confort son protagonistas.
Imagen aérea por @goingdrone
Ya desde su entrada, cuando se comienza a divisar la imponente fachada de estilo renacentista italiano que diseñó el aclamado arquitecto Leonard Schultze -inspirado en la Villa Medici en Roma-, la sensación es la de estar a punto de ingresar a un universo de ensueño en el que pasado y futuro confluyen a la perfección. Una vez en el lobby, la premonición no solo se cumple sino que supera todo lo imaginado.
Estás allí, en 2021. Lo sabés porque la tecnología es de punta y el confort, inigualable. Pero se respira el espíritu de 125 años de historia. Los cielorrasos pintados a mano por artistas italianos son verdaderas obras de arte; las columnas interiores y la altura de los techos construyen un escenario que hace sentir al viajero como en un set de película. La perfecta paleta de color que se forma entre tapizados, alfombras, arreglos florales, cortinados y cuadros de artistas renacentistas, sumado al servicio y la atención incomparable de su staff, envuelven la atmósfera de calidez y glamour surrealista.
El hotel abrió sus puertas en 1896 y desde ese entonces se ha incendiado y vuelto a reconstruir dos veces: en 1903 y en 1925. La leyenda cuenta que el último episodio de fuego comenzó en la habitación del entonces alcalde de Chicago, “Big Bill” Thompson, cuando su mujer dejó enchufado el rizador para el cabello la noche en la que se celebraba el baile de San Patricio.
A la cabeza del ambicioso proyecto de veloz reconstrucción estuvieron los herederos de Henry Morrison Flagler, el hombre que construyó la primera versión del hotel y convirtió al sur de Florida en un destino vacacional para millones de personas. Al día de hoy, el hotel aún está en manos de la familia, encargada de mantener vivo el tradicional legado. Tan rica es su historia que, durante la segunda guerra mundial, The Breakers se convirtió en el Hospital General Ream del ejército estadounidense, donde miles de militares se recuperaron de sus heridas. Entre los visitantes más destacados estuvieron Eleanor Roosevelt y el presidente Harry Truman.

El hotel es uno de los pocos en Palm Beach que ofrece actividades y servicios para todas las edades, especialmente para teenagers y niños. De las 538 habitaciones del complejo, las más exclusivas están en el Flager Club: 25 suites con servicios de lujo y acceso al rooftop.
Los huéspedes pueden escoger entre un abanico de diez restaurantes de amplia diversidad gastronómica: desde el más relajado a orillas del mar, hasta los más gourmet y elegantes como el icónico bar & lounge HMF, que lleva las iniciales del fundador Henry Morrison Flagler.
Desayunar en el elegante The Circle, bajo la espectacular cúpula de frescos renacentistas, muralese imponentes ventanales es una experiencia de servicio y ambientación sin igual que disfrutan tanto grandes como chicos. Aquí también se sirve el famoso brunch de los domingos, para el que suele ser necesario reservar con mucha anticipación debido a su gran demanda.
El Beach Club cumple con las expectativas de los visitantes más exigentes. Cuenta con cuatro piscinas, cinco hidromasajes y adorables bungalows totalmente amueblados que se pueden reservar para pasar el día.

Está garantizado: hospedarse allí será una experiencia inolvidable para cada miembro de la familia.
Para mayor información thebreakers.com





